lunes, 21 de diciembre de 2009


Para la realización de esta magnifica obra, se utilizaron materiales no comunes en el mundo del arte. Como son: Barro, cristales de sal en suspensión, basalto y agua.
Se trata de una espiral que va desde la parte terrestre del muelle en donde se encuentra, hasta introducirse en el mar.
Se abandonó el pincel, el lienzo, el martillo y el cincel, pasándose a utilizar dos camiones, un tractor y una excavadora.
La cola de la espiral se marcó con una línea diagonal de estacas. Extendiéndose hasta la zona en la que impera el agua.
Luego se extendió una cuerda desde una estaca central. Para así poder comenzar a sacar las anillas de la espiral. Lográndose que, desde el final de la diagonal, hasta el punto central, nacieran las tres curvaturas, hacia la izquierda, que conforman la espiral.
Luego la excavadora se encargaba de extraer basalto y tierra de la playa, depositándolos en los camiones. Estos iban marcha atrás hasta la línea de estacas, y volcaban el material. Siendo posteriormente moldeado y distribuida por el propio artista.
La espiral Jetty fue marcada de forma que se evitasen los barros blandos que emergían por la corteza de sal. A pesar de este esfuerzo, surgieron fisuras de barro que no pudieron evitarse. Solo se podía esperar que la tensión se mantuviera igual en toda la estructura. Y lo hizo.
Esta obra pertenece al lenguaje estilístico contemporáneo. Es decir, el periodo que abarca desde finales del siglo XIII hasta la actualidad. Época de transición demográfica para la humanidad. Ya descubierta por los que conformaban el primer mundo, es decir, los pudientes. Pero que para el resto de la sociedad, era hasta entonces, algo ignorado. Consiguiendo así la globalización del consumo de todo tipo de productos y servicios. Otorgando a una gran parte de la población mundial, un nivel de vida bastante elevado. Pero a la vez se ha acentuado más las desigualdades sociales y el impacto medioambiental. Esta época se ha visto afectada por una aceleración increíble en lo que se refiere a la economía, la sociedad, la política, el campo intelectual y la tecnología. Pero dentro de este periodo, la obra pertenece al llamado: Movimiento Land art. La culminación del arte povera. Abriendo paso hacia el futuro conceptual. Surgiendo obras que abandonan el estudio, la galería, o el museo. En donde, hasta este momento, se hallaban confinadas. Pasando a ser el soporte artístico, la propia naturaleza. Pudiendo ser la montaña, el desierto o el mar, como es en este caso.
Los espacios del paisaje natural se convierten en objetos artísticos, a menudo con alguna intervención sobre su estado natural; se trata del paisaje incontaminado por la civilización técnica. Se puede hablar de un retorno a la naturaleza, en una acción transformadora sobre la misma, instaurando nuevas relaciones con ella. Parte de la premisa que sólo el ambiente real puede ser verdaderamente real. Utiliza, así mismo, la naturaleza de una manera metafórica. La naturaleza no es considerada en sí misma sino como un medio y lugar de experimentación; otros la consideran como una forma-medio-contenido-lugar.
El tiempo se convierte en una condición básica: erosión, cambio de estaciones, lluvia... Utiliza materiales casuales, encontrados, sólo por el hecho de ser ofrecidos por la naturaleza.
La función que tiene esta obra es, además de decorativa, concienciar al resto de artistas y observadores de que la naturaleza también puede ser un elemento más del mundo del arte. Además, aporta un respiro y alejamiento de la sociedad de consumo, en la que se ven envueltas las obras anteriores. Esta obra es un mensaje para los artistas posteriores, advirtiéndoles que, para hacer arte no es necesario más que lo que la naturaleza ofrece.
Fue realizada por Robert Smithson, en abril de 1970. Bautizándola como “The spiral jetty”
Utilizando como soporte, el muelle de Great Salt Lake, situado en el estado de Utah. En Estados Unidos. Que fue alquilada previamente, por el artista, firmando un contrato que le cedía la zona durante un tiempo determinado en 20 años.
Esta obra medía 450x4,5m. Y actualmente está destruida.

El artista del Land Art utiliza como materia prima para sus obras la tierra, el medio ambiente. El soporte y el material es el propio paisaje existente, tanto urbano como rural, lo mismo montañas, que desiertos. Su principal técnica es la instalación en el paisaje, en donde sus trabajos llegan a interactuar con el medio ambiente ahora de forma más directa, modificando una fracción del paisaje. Los artistas del Land art corrigen la topografía, cavan zanjas, simas o surcos; hacen grandes movimientos de tierras usando excavadoras o camiones oruga; construyen enormes rampas o embalan edificios (Christo) o rocas; distribuyen colorantes en playas o desiertos, pintan árboles o piedras... Algunos, como Richard Long, simplemente caminan una y otra vez para marcar un camino, o colocan piedras, o hacen espirales con algas.
Para ello el arte interviene dentro del paisaje, dentro de la estructura misma de éste, modificándolo. Ya sea desde una postura contrastante o mimética, en la cual se realiza una operación extractiva o sumativa, construida con elementos que se encuentran dentro de este mismo entorno (tierra, agua, luz, etc.)
El paisaje es parte fundamental de la obra, el que indica muchas veces el que hacer. El artista dialoga primero con el entorno y posteriormente la obra realizada en él conservará esta conversación. Así surge la transformación que permite a esta experiencia artística recuperar valores ancestrales, comunicar ideas, pensamientos y sensaciones.
El Land Art establece un diálogo, muchas veces de carácter arquitectónico pero siempre bajo el imperativo artístico, con la naturaleza. Expone delante del espectador un mundo que requiere de éste para su comprensión que se compenetre con mucha más intensidad que la empleada para la simple visión de un paisaje.
Para conseguir que el hombre pueda apropiarse del territorio, modificándolo y reinterpretándolo según su sensibilidad, es necesario que el artista entienda el lugar en el cual va a trabajar, compenetrándose con él. Con el Land-Art, el hombre deja su huella en la Naturaleza, estructurando un nuevo paisaje bajo su sensibilidad y su capacidad de interpretación de la misma.
La obra resultante es mucho más efímera que la resultante del arte convencional. De ahí que se fotografía o se recoge en planos, bocetos o grabaciones audiovisuales. Cuando así es mostrada al público en exposiciones y galerías, el espectador debe «re-construir» mentalmente lo ocurrido, según el historiador del arte Antje von Graevenitz.